lunes, 5 de mayo de 2014

Puerto Princesa, Filipinas

Este lugar es un sueño. Llegué hace unas horas y ya me siento como en casa. Puerto Princesa me hace acordar a los balnearios de mi país con su estilo descontracturado y muy informal. Acá hacen unos 35 grados, y ha habido una confusión con la pieza compartida que reservé así que para recompensarme me dejaron una habitación con baño en suite al mismo precio, USD 12, nada mal teniendo en cuenta que ayer dormí en un catre en un lugar que hicieron mis compañeros del grupo dado el inconveniente con el hostel que había reservado en Hong Kong. Si abro las cortinas de mi habitación tengo vista a la piscina que ha estado vacía toda la tarde y noche. Estoy ubicada en el área del aeropuerto, aquí hay muchos hostels y barcitos, personas que juegan a las cartas, que arman parrillas, reuniones de amigos, ¡Esto es el Filipinas!
Salí en busca de una cerveza a uno de los barcitos y conocí a unos chicos de Praga, técnicamente es mi primera conversación sostenida con viajeros, ese condimento tan importante que le venía faltando a mi viaje, ya hemos hecho contacto para vernos cuando este allí en Julio, esa soy yo cómoda, con mi libretita en mano compartiendo puntos de vista y conociendo personas, para terminar el día decidí nadar en la piscina ya que era toda mía. Me ha sorprendido lo barato que es Filipinas, este hostel costó USD 12 y perfectamente podría ser un hotel 3 o 4 estrellas. Una cerveza cuesta poco menos de USD 2, y comes por USD 3. El medio de transporte que más se ve son las moto triciclos, algo así como los TUK TUK de China pero más baratos.
El paseo principal en esta zona es navegar por el Río subterráneo pero para ello se necesitan permisos que se tramitan aquí mismo en una oficina. Al lado de la oficina se conmemoraba una ceremonia religiosa en horas de la mañana
Contratamos un tour desde el hostel que me costó PHP 1500, alrededor de USD 32 y queda a unas dos horas de la zona del aeropuerto de Palawan, donde estoy ubicada. Conseguimos los permisos que los tramitó el guía que contratamos así que a las 15.30 llegamos al río subterráneo. Hicimos una parada incluida en el tour en Ugong Rock que son unas formaciones de piedras, el lugar es mantenido por una comunidad, en la factura figuraba la asociación en forma de cooperativa, es una subida suave por el interior de la cueva rocosa, quienes quisieran podían volver por tirolesa, no fue mi caso. No es un paseo muy espectacular, se destaca la formación geológica y la vista desde arriba a los arrozales.
De camino al paseo, el guía me contaba que esta zona es famosa por las castañas de caju, hay muchos árboles por esta zona, y que Se distinguen tres estaciones: la estación cálida seca desde marzo a mayo; la temporada de lluvias de junio a noviembre; y la estación templada seca de diciembre a febrero. El idioma es el filipino si bien la mayoría habla el inglés.
El Río navegable se encuentra ubicado en Sabang. Es una zona agreste y de hermosas playas, muy tranquilo, su principal interés turístico es que contiene una de las 7 maravillas del mundo: Underground River.
De camino al Río pasamos por una Jungla con una vegetación frondosa, donde viven monos. Antes de comenzar el trayecto el guía te advierte que no podes comer ni llevar bolsas de plástico contigo ya que esto atrae a los monos y te las quitan muy rápidamente.
El Río tiene una extensión de 8,2 kms aunque sólo la mitad es navegable, de los cuales navegamos alrededor de Kilómetro y medio. Se realiza a través de un barco cuyo precio está incluido en el ticket de ingreso al R{io. El trayecto se recorre con un guía, a través de cuevas oscuras, alumbrando con un foco y señalando las formaciones rocosas, con sus formas caprichosas a las que obviamente el humano ha tratado de asemejarlas a algún objeto/ser conocido. En la cueva viven murciélagos que acompañan durante todo el trayecto, o mejor dicho a los que les hemos abierto las puertas de su casa sin siquiera consultarles. De todos modos es un paseo interesante y pintoresco, enmarcado con una playa de agua cristalina.
Despistada, saqué una banana de mi bolso y al terminarla tenía a mama mona con su bebé alrededor mio recogiendo la cascara, si no fuera por mi despiste me hubiese perdido esta tierna postal.
Y así me despido de Puerto Pincesa ya que arreglamos con la van que nos hizo el tour que nos deje en el Nido, son unas cinco horas de trayecto.. ¡Nos vemos!

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